CONSERVATORIO CORPORAL


Cuando sentimos que nuestros cuerpos van dejando de prestar a atención a su música interior, que va desoyendo sus potencias y postergando su expansión , la eutonía puede ser la musa que inspire algunos acordes para recuperar la armonía. Como la mano que con sutileza acaricia las cuerdas del instrumento y atraviesa todos los sentidos de los oyentes.

Mediante el trabajo de estimulación de la piel se va percibiendo la continuidad y poniendo en alerta receptores, recreando la sensibilidad, lo que permite descubrir que otros estares corporales también son posibles. Tocar la superficie epidérmica invita a interpretar mensajes, revela a cada uno su canción de vida, conecta a través de su porosidad el afuera y el adentro y da conciencia de los limites.

La mano que se desliza busca y traspasa el velo. Llega como un eco hasta la memoria y devela las notas de la partitura corporal. El oído de las profundidades comienza a percibir como un susurro, las melodías que fueron envolviendo la experiencia corporal. Escribe Williams Blake “como se funden y desaparecen las superficies aparentes y revelan lo infinito que estaba oculto”. El tiempo se guarda debajo del manto sagrado que es la piel, anota la experiencia y marca la vulnerabilidad del destino inevitable.

El mundo contemporáneo avanza sobre el nosotros a pasos de gigante y para no perder el tren nos trasladamos a un ritmo veloz . El alimento del contacto directo con la tierra que nos nutre y con la naturaleza, nos queda demorado. Consumimos Internet, satélites, aviones. Algunos vivimos en enormes rectángulos de cemento con respiraderos. Comemos comida chatarra, participamos de grupos, estableciendo relaciones poco comprometidas, y aunque todo esto lo hacemos en busca de compañía, nos sentimos solos. La sensorialidad, única antena que nos une al mundo, se va empañando. Se disminuyen nuestras vibraciones internas y se obstaculiza el paso a las manifestaciones de nuestro artista inconciente. La desconfianza lidera los vínculos. Desaparece el reconocimiento de lo humano y se genera violencia…

Considero un hallazgo de la eutonía el trabajo con el tono como puente de unión entre el cuerpo y la mente, entre lo fisiológico y lo psicológico. El tono es, según Wallon el telón de fondo sobre el cual se realiza nuestra vida afectiva o de relación. “El tono y la emoción son dos caras de la misma moneda”. Lo que equivaldría a decir que a los actos voluntarios de un sujeto subyace una emoción de base.
Esta práctica busca el equilibrio o regulación de las tensiones, para poder realizar los ajustes necesarios a cada instante. La actitud ante la vida es una actitud postural.

Los pequeños movimientos con que se trabaja en este método, recorren vías nerviosas que llegan a la musculatura profunda, desorganizando las tensiones crónicas, liberando bloqueos que no permiten un buen alineamiento y bloqueos emocionales, dando espacio al lenguaje olvidado del sueño y volviendo más diáfana la mirada y más clara la palabra.

El estado de levedad que deviene da lugar a un cuerpo que podría deslizarse por la vida con mayor rendimiento y menor esfuerzo.

El concierto de sistemas con que ejecutamos la pieza musical de nuestra cotidianeidad requiere mantener afinados sus instrumentos

Cuando la velocidad de los ritmos externos nos alteran, la eutonía es la puerta de entrada al conservatorio corporal para generar recursos y obtener respuestas que nos permitan volver a resonar armónicamente.

ROXANA AMORE
Terapeuta corporal
4778-0663 ó 4777-7569

 

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