Terapia
Bioenergética-La vibración
La
bioenergética es el camino hacia la “salud vibrante”,
lo que significa la condición de estar plenamente vivos.
Aumentando el estado vibratorio del cuerpo a través de
ejercicios adecuados se ayuda a la persona a acercarse a esta
calidad de salud.
El cuerpo saludable, se halla en estado de vibración siempre,
esté despierto o dormido, la motilidad es inherente a la
vida, sólo al morir sobreviene la quietud.
Conforme el estado vibratorio del cuerpo aumenta de manera coordinada,
se desarrollan ondas pulsantes que se extienden a lo largo del
mismo.
Estamos familiarizados con de estas ondas en los latidos del corazón,
y el movimiento peristáltico de los intestinos, pero no
experimentamos las ondas pulsatorias que fluyen a través
del cuerpo en los estados de relajación plena.
La vibración se debe a la carga energética de la
musculatura y es análoga a la que se produce en el interior
de un cable eléctrico.
En el curso del trabajo bioenergético, el cuerpo es llevado
a un estado de vibración, logrando sentimientos de conexión
e integración. El resultado final es una persona cuyos
movimientos y comportamiento tienen un alto grado de espontaneidad
y coordinación.
En la terapia bioenergética el paciente es ayudado a entrar
en contacto consigo mismo a través del cuerpo; comienza
a sentir como ha limitado su respiración, restringido sus
movimientos reduciendo de este modo su autoexpresión.
La parte analítica de la terapia le ayuda a entender el
porqué de estas inhibiciones y bloqueos que han permanecido
inconscientes y que tienen que ver invariablemente con sus experiencias
infantiles.
Se alienta a aceptar y expresar los sentimientos suprimidos, bajo
las condiciones controladas de la situación terapéutica.
La meta es un cuerpo vital capaz de experimentar plenamente los
placeres y dolores de la vida.
El placer de estar plenamente vivos se asienta en el estado vibratorio
que no depende de la voluntad,” un cuerpo vivo pulsa y vibra
naturalmente.”
Al envejecer nuestros cuerpos se vuelven más estáticos,
pero la pérdida prematura de motilidad es patológica;
por ejemplo , cuando nos deprimimos se produce una mengua significativa
en el funcionamiento vital del cuerpo, lo que se aprecia en la
disminución de la motilidad y de la capacidad de respuesta.
Hay muchos movimientos que hacemos en forma voluntaria, como comer,
hablar, caminar etc.; en el adulto sano, ambas clases de movimientos
se realizan coordinadamente produciendo un comportamiento grácil
y efectivo.
Sólo conseguiremos la gracia aumentando nuestra capacidad
de movimiento y fundiéndola con la conciencia de nosotros
mismos, la marca distintiva de una persona “vibrantemente
saludable”, es su dominio sobre sí misma.
Lic.
Silvia Mazzini
4743-9526
ó 15-4181-1533
silviamazzini@hotmail.com
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